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La Lengua
Autor Pastor Juan Carlos Hoy
 
 

Cantares 4:3 Tus labios como hilo de grana, Y tu habla hermosa…
Quizás nunca la hemos considerado en términos de atractivo y belleza, tal vez no la miremos a menudo en el espejo.
Es probable que no se compren adornos para ella.
No se tiene ninguna cita mensual con el dermatólogo para embellecerla.
Ni Avón. Ni Ponds. Ni Elizabeth Arden, ni Kelvin Claine. Ni ninguna empresa de cosmetología vende algo para ella.

No se tiene que guardar dieta para disminuir su tamaño, los hombres no la piropean, ni le silban, ni escriben poemas acerca de ella.
No aparece en las revistas de moda, aunque se halla oculta detrás de muchas caras bonitas.
Creo que usted ya percibió acerca de quién estoy hablando.
Precisamente de la lengua.

La lengua más que la forma de nuestro rostro, o las dimensiones de nuestra figura, o la abundancia y variedad de nuestro guardarropa, o las fragancias que utilicemos o el peinado que acostumbremos, es la que determina si somos o no una persona hermosa.
El rey Salomón no era ningún puritano en sus declaraciones y juicios acerca de la belleza; sin embargo, en el Libro del Cantar de los Cantares, rinde tributo a la belleza de la lengua, diciendo; 4:3 Tus labios como hilo de grana, Y tu habla hermosa…
De manera que la lengua puede hacer de cualquier persona ordinaria, una persona hermosa.
La lengua puede suavizar temperamentos agitados.
La lengua puede dar ánimo, consuelo, fortaleza y esperanza al alma afligida, al alma enferma, al alma atribulada.
La lengua puede señalar el camino a Dios, la Biblia se refiere a la lengua como al timón de un barco, el cual aunque relativamente pequeño controla enteramente la dirección de la gran embarcación, Santiago 3:4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.
La Biblia también la compara al fuego, que con una pequeña chispa puede crear un gran incendio, este puede ser un pequeño chisme, el cuál al ser contado puede incendiar a toda una familia, o aun incluso a la iglesia misma, Proverbios 26:20 Sin leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. (TKIM-DE) Si no hay leña, el fuego se apaga; si nadie divulga chismes la contienda cesa.
Esa pequeña chispa también pudiera ser la persona que poco a poquito comienza a querer pelear, comienza con una pequeña ofensa, con un pequeño despropósito, y de ahí abre su boca ya no con pequeñas chispas de fuego sino con un enorme lanzallamas, en lugar de cristiano redimido, para dragón destructivo. Salmo 57:4 Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda.
Que tremenda descripción nos da la Escritura acerca de algunos hombres, los cuales cuando abren su boca salen destrucción, maldiciones, ajos y cebollas, personas que traen el arsenal por dentro, que traen el mismo infierno dentro de ellos por ello cuando hablan solo maldicen, lastiman, denigran, solo critican.

¡Ay hermano! Qué exagerado eres, como va a traer uno el infierno por dentro, Santiago 3:5-6 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. (BAD) También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.
(BL95) La lengua es un fuego, y es un mundo de maldad; rige nuestro organismo y mancha a toda la persona: el fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida.
Fijarnos bien, la lengua rige nuestro organismo, regir es sinónimo de mandar, de gobernar, de presidir, y dice que mancha a toda la persona y yo le agrego y mancha a todas las personas, la lengua tiene ese poder y dígame si no es así.

Las personas de lengua larga pueden manchar la reputación de a quién han puesto en su mirada, no importa que para ello utilicen la mentira, mire lo que dice en su primera parte Jeremías 9:3 Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco…
Lamentablemente sus saetas suelen llegar muy lejos aun, a personas que ni siquiera conocen, pero que alguien la escogió para despedazarla. Luego cundo quieren reparar su infamia ya es muy tarde.
La calumnia (plumas)
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, y todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que había alcanzado. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: "quiero arreglar todo lo que hice, ¿como puedo hacerlo?", A lo que el hombre sabio respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde quiera que vallas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.

Volvió donde estaba el sabio y le dijo:

"Ya he terminado", a lo que el hombre sabio contestó: "esa era la parte fácil...ahora debes volver a llenar el saco con esas mismas plumas que soltaste, sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste pues sabía lo que eso significaba, y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver el hombre sabio le dijo: "así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho.
Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de remediar lo que hiciste".
Se ha dicho que mucho más fácil soltar el gato que atraparlo, una vez soltado un rumor es casi imposible retenerlo. Claro que podemos ser perdonados por Dios, por murmurar, pero no podemos prever ni deshacer las consecuencias de una murmuración.
Tengamos en cuenta que las palabras que ahora decimos de otras personas tarde o temprano irán a su conocimiento:
Eclesiastés 10:20 Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.
(BL95) No maldigas al rey ni siquiera de pensamiento; ni maldigas al poderoso, ni siquiera en el secreto de tu pieza: un pajarito del cielo podría llevarle el rumor, un par de alas le daría a conocer el asunto.
Algo de cierto tiene ese dicho que hay golondrinas en el alambre.
Procure no murmurar sobre todo de los hermanos, porque la murmuración es una falta de amor, ¿por qué se utiliza la lengua para murmurar?
No tengo el tiempo suficiente para hablar a fondo de ello, pero déjeme decirle por lo menos cuatro “motivos para murmurar”.
1.- Murmuramos porque nos falta sana confianza en si mismos, y propio respeto.
La gente que murmura por lo general lo hace porque se siente insegura o amenazada y eso hace que esparza murmuraciones en contra de otros.
Quitando el brillo de la corona de algún otro quieren hacer brillar de un modo más notorio la suya, rebajando a otros piensan que ellos crecen.
2.- Se murmura porque no se tiene la mente suficientemente estimulada con otras cosas importantes.
Alguien dijo:
“Las grandes mentalidades discuten ideas; las personas mediocres discuten sucesos, y los que tienen mentes muy pequeñas discuten los asuntos de otras personas,
El remedio es ocuparse en cosas mejores y más importantes.
3.- Se murmura porque se está de ocioso, la gente que no se ocupa, irá a visitar o tomará el teléfono para “chismear”.
1era Timoteo 5:13 Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.
(BAD) Además se acostumbran a estar ociosas y andar de casa en casa. Y no sólo se vuelven holgazanas sino también chismosas y entrometidas, hablando de lo que no deben.
(BL95) Aprenden además a no hacer nada y se acostumbran a andar de casa en casa. Como no tienen nada que hacer, hablan de más, se meten en lo que no les toca y dicen lo que no deben.
No hay nada de malo en conservar una buena amistad, pero está nunca debe estar basada en el hablar de otras personas.
4.- Se murmura porque se tiene le hábito de murmurar.
¿Cómo se quita este mal hábito?
Murmuración los tres filtros

En la antigua Grecia (469 - 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado: "Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?" "Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro". "¿Triple filtro?" "Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?" "No, me acabo de enterar y..." "Bien", dijo Sócrates. "Con que no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad. ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?" "No. Todo lo contrario..."
"Con que" le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?" "No. No mucho" "Por lo tanto" concluyó Sócrates, "si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?" 1era. Corintios 10:10 Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
No usemos la lengua para murmurar de nadie.

La lengua puede romper un matrimonio, puede hacer de nuestro hogar un paraíso o un infierno; puede atraer el afecto de los hijos o alejarlos de nosotros, puede hacer amigos o perderlos, puede defender una buena causa o hacer que una mala causa salga triunfante.
Puede levantar una iglesia o destruirla, puede atraer personas a Cristo o alejarlas, puede salvar a probables suicidas o puede empujar a la gente a su propia destrucción, como el caso reciente 3 junio 2010, de un adolescente que se suicidó por el constante abuso vernal del que era objeto por parte de sus compañeros de escuela, le decían que no hablaba nada substancioso, que mejor fuera y se matara y se mató: Proverbios 18:21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
(BL95) La lengua puede dar vida y muerte; según como la uses, así serán sus frutos.
De manera que se debe tener mucho cuidado en como se dirige uno a las demás personas, si no tenemos nada bueno que hablar de ellas, mejor es quedarnos callados. No critique ni haga sentir a la persona como una basura o un bueno para nada.

Nuestra reputación quedará establecida, en gran parte según el uso que le demos a nuestra lengua, dejará una impresión permanente en la gente que nos rodea. Marcará como una etiqueta nuestro carácter, recordemos que Pedro cuando a escondidas seguía a Cristo fue descubierto por su manera de hablar; Mateo 26:73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.
Sin embargo, para proteger su propia vida comenzó a maldecir: Mateo 26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.
Y, así como Pedro muchas veces se suele negar al Maestro, por querer quedar bien con los demás.
¿A, poco eres cristiano? No como crees, y comienza a hablar en doble sentido, con albures o maldiciones o a tomarse la copita.
(BAD) Y comenzó a echar maldiciones, y les juró: ¡A ese hombre ni lo conozco! En ese instante cantó un gallo.
Maldiciones y aun maldiciones sobre si mismo vertió con tal de no pagar el precio de ser reconocido como cristiano.
El por salvar su vida maldijo, pero otros maldicen porque no les parece como se hacen las cosas, porque hay mucho tráfico, porque hay gente en las tortillas, porque se levantan tarde, porque se les poncha la llanta, bueno hasta porque les pica el mosco.
Hablar (maldición)

Maldecir es algo universal entre los humanos, dicen investigadores que estudian la evolución del idioma y la psicología de insultar. Todo idioma o dialecto que ha sido estudiado, ya sea vivo o muerto, hablado por millones o por una sola y reducida tribu, posee su parte de vocabulario prohibido.

Los niños pequeños memorizarán las palabras “malas” mucho antes de poder entender su sentido, y los gigantes literarios siempre han construido su arte sobre sus cimientos. Shakespeare casi no escribía estrofa sin incluir profanidades del día como referencias ofensivas a las “heridas de Dios” o algún albur sexual. De hecho, los primeros escritos, que datan de hace 5 mil años, incluyen buena parte de descripciones subidas de tono, respecto a la forma humana y a sus siempre pintorescas funciones.
Algunos investigadores, están tan impresionados por la profundidad y el poder de las expresiones fuertes; que los están usando para conocer la arquitectura del cerebro cuando alguien insulta a otra persona.
Atención con lo siguiente:
Dicen, que quien maldice; rara vez escupe obscenidades e insultos al azar, sino que más bien evalúa al objeto de su ira, ajustando según éste el contenido de su “incontenible” arrebato. Salmo 52:2 Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño.
Maquinar es urdir, tramar algo oculta y artificiosamente.
Salmo 64:3 Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,

Otros investigadores han examinado cómo reaccionan nuestros sentidos y reflejos ante el sonido o la vista de alguna palabra obscena. Han determinado que oír un insulto ocasiona literalmente que la gente se levante. Interesante el dato, la realidad es que vivimos en un mundo donde la maldición domina ampliamente sobre la bendición y no es de extrañar entonces, el porque las cosas andan tan mal, hasta he escuchado tonterías como la que afirma que los hombres que maldicen son más inteligentes que quienes no lo hacen; la realidad es que al cambiar nuestro lenguaje, también trasformamos nuestro destino.

No debe un cristiano en ninguna manera seguirse expresando como un mundano, como un pagano, porque eso habla de que esa persona no se ha arrepentido, o nos habla de un indivuduo con dos personalidades.
Santiago 3:9-12 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
La Biblia nos dice que, no es fácil cultivar una lengua bella y atractiva Santiago 3:7-8 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.
De manera que la lengua es como un caballo montés; cuando se piensa que está bajo control, su poderosa energía rompe los aparejos, y su salvaje naturaleza, aparentemente amansada, rompe otra vez en brincos enviando al confiado jinete a la copa de un árbol, o le hace morder el polvo.
Las estadísticas acerca de proferir maldiciones no mienten, hace apenas unos meses para ser exactos nueve meses se publicó lo siguiente; EFE 14 octubre 2009
Los mexicanos utilizan diariamente un total de 1.350 millones de "groserías" para comunicarse entre sí, aunque la mayoría dice estar en un rango medio en cuanto al número de "palabrotas" utilizadas, según una encuesta difundida hoy por la consultora Mitofsky. Los mexicanos se asignan, en una escala del cero al diez, una calificación promedio de 4,6 puntos en cuanto al número de malas expresiones y sólo una quinta parte de la población se reconoce como "muy grosera".
Si las respuestas se extrapolan al conjunto nacional, dice el estudio, en México se utilizarían 1.350 millones de groserías diarias y más de 500.000 millones al año.
La encuesta, realizada en viviendas a unos 1.000 ciudadanos mayores de edad, refleja que los hombres se consideran peor hablados que las mujeres, con una nota de 5 puntos frente a los 4,2 que se asignan las personas del género femenino.
En promedio en el total de la población, los mexicanos profieren 20 groserías en sus conversaciones cotidianas, aunque un 17 por ciento de los encuestados se ubica por encima de esta cifra.

La firma consultora destaca como dato peculiar que los ciudadanos pertenecientes a los estratos altos de la población manifiestan decir una mayor cantidad de malas palabras en comparación con los estratos bajos, lo que contradice los estereotipos tradicionales.
El espacio preferido para pronunciar palabrotas es en la convivencia con los amigos, donde el 63% de los ciudadanos del país declara utilizarlas, por delante de los entornos entre compañeros de trabajo, con 36% por ciento, y la pareja, con un 34%.

Por otra parte, el estudio señala que son las figuras de autoridad como los jefes o los padres los que más inhiben o prohíben el uso de estas expresiones.
Para concluir su estudio, la encuestadora recomienda que se dejen de considerar como tales a muchas de las groserías que se escuchan en el país ya que la mayoría se encuentran en el diccionario. Hemos llegado al colmo; como para que esta encuestadora considere que las groserías ya no se les llame así, ya la gente se acostumbró a tal grado a mal usar su lengua, que ya deberíamos verlo como algo natural, Jeremías 9:5 Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente.

Acostumbraron su lengua. Pero en ninguna manera tenemos que acostumbrarnos a las malas expresiones o maldiciones, porque cada uno de nosotros vamos a dar cuenta de las palabras que salen de nuestra boca, Mateo 12:33-37 O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. 34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36 Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Lamentablemente algunos no saben esto, pero por cada palabra que hablemos tendremos que rendir cuentas.
El hombre que es mal hablado, es porque tiene basura en su corazón, y la tiene porque no ha permitido que Jesús limpie todas esas áreas sucias, si sigue habiendo ese tipo de expresiones es porque en realidad el hombre sigue siendo malo, porque si estuviera en el intento de ser bueno comenzaría a bendecir, 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

Una persona mala, buscará la manera de herir con sus palabras y no conforme con ello; tratará de devastar totalmente a la gente que lastima. Esa persona hablara con aparente dulzura para que usted escuche con atención, pero su objetivo es destruirle, esa persona aunque le hable amigablemente, por dentro ella le odia, y buscará hacerle pedacitos;
Proverbios 26:28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, Y la boca lisonjera hace resbalar.
(BL95) El que miente odia al que ofende; lo echa abajo con palabras suaves.
“¿Cómo estás? te veo media gordita”, “tus hijitos reprobaron ¿verdad?”. “Tienes muchas virtudes, nada más que eres medio fea”. “Que acabado veo a tú esposo” ¿Estará enfermo?
Tenga cuidado con ese tipo de personas que se pudieran acercar a usted para destruirle, no les escuche.

Ese tipo de personas por lo general buscará gente de su calaña para fraguar contra usted. Una persona buena no prestará oídos para oír chismes, calumnias o “verdades” que ayuden a destruir familias o individuos.
Proverbios 17:4 El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua detractora.
(BAD) El malvado hace caso a los labios impíos, y el mentiroso presta oído a la lengua maliciosa.
(DHH) El malvado y el mentiroso hacen caso de las malas lenguas.
(LBLA) El malhechor escucha a los labios perversos, el mentiroso presta atención a la lengua detractora. Ahí miramos al dúo infernal, maquinando contra su prójimo.

De manera que, es saludable para nuestra relación con Dios y con los demás; el que revisemos que uso estamos dando a nuestra lengua, ya que nada más hay dos maneras de usarla para bendecir o para maldecir, para alabar o criticar, para levantar o para devastar.
Proverbios Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.
Otra revisión lo dice así: (BAD) El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio. El charlatán es aquella persona que habla mucho y sin sustancia. Sinónimos de charlatán, locuaz, palabrero, sacamuelas.

Usted y yo decidimos como usar la lengua, o bendecimos o maldecimos, o alabamos o criticamos: Las expresiones verbales que utilizamos para dirigirnos a una persona pueden manifestar una profunda valoración o una desquiciante degradación. Cuando Pablo inicia su carta a Filemón, llamándolo “amado”, no estaba utilizando un ardid diplomático para ganarse su simpatía, más bien estaba valorando a su amigo y lo que es más importante, se lo estaba expresando.

Las palabras que expresan valoración para un amigo, un hijo, un hermano, están tan llenas de gracia que enriquecen todas nuestras relaciones. Por el contrario, aquellas que denigran o hieren, tienen el poder de destruirlas. Tal vez nuestra hija rompió la loza mientras aprendía a lavarla, o manchó la hoja del cuaderno, o falló en el intento de aprobar un examen...
Nada será tan destructivo, como lapidarla con palabras duras e hirientes.
No hay dudas de que todos hemos oído alguna vez la frase: Hablas tan fuerte que no puedo escucharte. Un viejo poema confirma que el buen consejo de medir la lengua, ha sido dado prácticamente por toda cultura, raza o tribu.

La invertebrada lengua, tan pequeña y débil, puede destruir y matar, declaran los griegos.
La lengua destruye las más grandes hordas, afirman los turcos, como una espada.
El proverbio persa dice con sabiduría: ¡Lengua larga, muerte temprana!
O a veces usan esta versión: No dejes que tu lengua corte tu cabeza.

La lengua puede pronunciar una palabra cuya velocidad excede el límite, dicen chinos.
Los árabes dicen: El almacén de la lengua es el corazón.
De los hebreos viene la máxima expresión: Los pies pueden patinarse, pero la lengua nunca debe hacerlo.
El sagrado escritor corona a todos: El que guarda su lengua guarda su alma.
La solución a la cartera armamentista... a las elevadas tazas de criminalidad, abuso y divorcio... puede muy bien yacer... en la lengua.
Las palabras de un padre son como un termostato que establece la temperatura en un hogar.
Fuente: El libro devocionario de Dios para Papás, editorial Unilit
Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas, y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar.
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego hablando se aprende a callar.
De toda ocupación se saca provecho; pero del mucho hablar solo miseria.
El que sabe hablar, sabe también cuando hacerlo.
La mejor manera de refutar al que no tiene razón es dejarlo hablar.
En la lengua consisten los mayores daños de la vida humana.
Por ello más nos vale hacerle caso a lo que nos dice el Señor, con respecto al uso de la lengua: tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: Sofonías 3:13 El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.
Efesios 5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

Dios nos pide que demos lo mejor al expresarnos. Que no murmuremos, que no calumniemos, que no maldigamos.
Quiero terminar con esta reflexión:

La lengua lo mejor y lo peor del mundo Carlos Rey
Había una vez un hombre rico que tenía un esclavo muy sabio. Cierto día el hombre envió a su esclavo al mercado para que le comprara la mejor comida que encontrara, ya que tenía varios amigos invitados a comer y quería ofrecerles algo apetitoso. Así que el esclavo fue al mercado y compró lengua, y al volver a casa, la preparó lo mejor que pudo. Cuando el amo le preguntó a su esclavo por qué había comprado lengua, el esclavo le dijo: —Porque la lengua es lo mejor del mundo: con la lengua alabamos a Dios, con la lengua cantamos las glorias de la patria, con la lengua le declaramos amor a la mujer amada, y con la lengua le brindamos consejo al mejor amigo.
El amo, reconociendo la sabiduría de su esclavo, le respondió: —Está bien, pero mañana me traerás lo peor que encuentres en el mercado. Al día siguiente, el esclavo volvió otra vez con lengua. ¿Por qué has vuelto a traer lengua? Le preguntó el amo—. ¿No decías ayer que es lo mejor del mundo? ¡Yo te pedí que me trajeras lo peor! —Es que, sin duda alguna, Señor —contestó el esclavo—, la lengua es también lo peor del mundo, porque con ella mentimos, con ella calumniamos, con ella blasfemamos a Dios, con ella juramos en falso, y con ella insultamos al prójimo. Esta fábula, atribuida al legendario Esopo, encierra una gran lección. La verdad es que la lengua en sí no es ni buena ni mala; es simplemente el instrumento con que se expresa el corazón. En realidad, es el corazón lo que es malo o bueno.
La lengua no hace más que obedecerle. Por eso dijo Jesucristo que «de lo que abunda en el corazón habla la boca». De modo que podemos emplear la lengua para hacer el bien o para hacer el mal. El sabio Salomón lo resume en los siguientes proverbios: «Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad»; «En la lengua hay poder de vida y muerte»: «Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia»; «La lengua que brinda consuelo es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el espíritu»; «El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio»; «Con la boca el impío destruye a su prójimo»; «los labios del sabio son su propia protección».
¡Qué bueno sería que, al igual que Salomón, le pidiéramos a Dios sabiduría por sobre todas las cosas, y que, al igual que David su padre, le pidiéramos a Dios que creara en nosotros un corazón limpio! De hacerlo así, nuestra lengua, cual fuente de vida, no haría más que destilar bondad y brindar consuelo y alivio.
¿Procuraremos comenzar a bendecir y retirar de nuestra boca todo tipo de maldición?
Esperemos que así como Salomón alabó a su amada por la belleza de habla, Dios haga lo mismo al decirnos:

Cantares 4:3 Tus labios como hilo de grana, Y tu habla hermosa

 

 

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